Monday, August 27, 2007

Cuando la vida nos da la espalda

Es interesante lo que podemos hacer cuando los problemas se empeoran. Uno tiende a pensar que un problema no puede empeorar más y muchas veces tiene razón. El ejemplo de que muchas veces debemos dejar de quejarnos y empezar a solucionar nuestros problema me lo dio un insecto esta mañana.

Hoy vi a una cochinilla en apuros cerca de mi jardín. La pobre se había volteado boca arriba. Cuando la ví, pensé: -Pobre cochinilla, no tiene escapatoria. Morirá en pocos minutos-. Sucede que cuando las cochinillas se voltean boca arriba suelen patalaear por unos minutos y luego mueren por deshidratación o por los depredadores (desconozco quién se come a estos bichos en mi jardín). Fue por este hecho que sentí pena por el pobre insecto. La suerte de la pobre no iba a cambiar a menos que alguien hiciese algo.


Tentado por mis afanes de ser bueno, me ví en la necesidad de ser bueno he intentar ayudar al pobre insecto a volver a su posición normal. Una vez que me deshice de ese pensamiento, intenté colocar una hoja seca sobre él. Me dije a mi mismo - Si el bicho este quiere salir, que maneje una situación aún más difícil-. Una vez dicho esto, coloqué la hoja seca encima del insecto. Todo mi ser me mencionaba que un insecto debería ser suficientemente fuerte para salir de allí. Esa clase de ideas me salen de vez en cuando Mr. Hide sale a pasear

Una vez consumado mi delito, me sentí muy feliz de mi hazaña que sería luego opacada por los afanes del insecto por salir. Había ya decidio marcharme del lugar cuando ví que la hoja se empezaba a mover y que el insecto esforzadamente intentaba asirse a la hoja para poder salir. Si este insecto hubiera sido depresivo, con toda seguridad que no hubiera pensado en la hoja como un medio de salida, sino como una prueba más de que el mundo está en contra de él. El hecho es que el insecto, después de un rato de pelear con el peso de la hoja, salió de debajo de la misma y se puso en posición normal. Se escondió y me dejó con una mueca en la cara de insatisfación.

Segundos después del evento, el insecto se había escondido en un resquicio del jardín y yo me quedé meditando acerca del hecho. Si esa insecto hubiera sido uno de nosotros, quizá el evento hubiese tenido un final diferente. Un problema fue cambiado por solución y básicamente, la única opción para salir del entuerto fue esa hoja. Puedo ver que todos los días muchas cochinillas mueren en mi jardín sólo porque tuvieron un problema "ligeramente" más sencillo.

Tuesday, January 23, 2007

Jugando con canicas

Bueno, hoy estuve leyendo algunos artículos en Internet y recordé un juego que solía llenar mis tardes de pequeño. El juego en cuestión era para dos personas y 4 canicas. Le voy a hacer un Cómo en wikiHow una vez que me entere que nombre le puedo poner pues en todos mis años colegiales nunca llegué a saber su nombre.

El juego consiste en la siguiente:

Se necesita un área plana no muy grande de tierra, medio metro cuadrado de tierra uniforme sin piedras muy grandes bastará. Cada jugador tiene que tener dos canicas, una pequeña, que servirá de "parada" y otra más grande, con la que jugará.

Cada jugador coloca su parada, estas no deben estar a una razonable distancia. ni muy juntas ni muy alejadas.

Empezará el juego la persona que perdío la anterior vez. Si es el primer juego, pueden lanzar dos canicas hacia un muro y ver cuál queda más cerca.

El primer jugador lanza su canica de modo que esta se coloque lo más cerca de las otras dos, el segundo jugador hace lo mismo.

Una vez que las cuatro canicas están en juego, cada jugador debe impulsar su canica sin levantarla. Esto se puede hacer con una combinación de dedos entre el pulgar y el índice o el medio y el pulgar. Solo se necesita golpearla con la cantidad de fuerza adecuada.

Ahora, el objetivo del juego es lograr que la canica con la que estamos jugando choque dos canicas más al ser impulsada. Cuando esto ocurre, el juego termina y el jugador ganador reclama como suya la parada puesta por el contricante.

En caso de lograr que choquen las tres canicas en juego, el jugador ganador reclamará como suyas tanto la parada, como la canica con la que estaba jugando el otro jugador.

Existen variaciones con dos y hasta tres paradas. En estas variaciones la cantidad de canicas que se necesita chocar para ganar aumenta. Cuando se coloca dos paradas (esto es cuatro canicas a parte de las canicas de los jugadores), se suele pedir que un jugador choque tres canicas para ganar. Obviamente, mientras más canicas choque, más canicas se llevará al bolsillo.

Bueno, esa es una explicación más o menos clara de un juego que solía entretenerme cuando no había mucho que ver en la televisión y no existían cosas como el Atari, o Nintendo. Gracias a la divina providencia que pude vivir esos años cuando no te dolían los ojos después de pasar una tarde jugando con los amigos.